lunes, diciembre 10, 2007

MENTIRAS DE MAYORES

El mundo no es redondo, aunque todo el mundo piense en una bola perfecta, pero es una de esas cosas, de las muchas que creemos como ciertas sin serlo.

A Eva, la manzana no le gustaba o al menos, nada de eso dice la Biblia, de tal manera que lo mismo pudo ser una cereza que una humilde ciruela.

Nadie es tan sincero como para decir siempre lo que piensa, porque entre otras razones, entre lo que pensamos y lo que se nos ocurre, suele mediar el tiempo reflexivo que nos acerca de verdad a lo que pensamos o sentimos.

El burro es uno de los animales más sensatos, sencillos e inteligentes (si esto se puede decir de un animal); es un insulto (para los burros, claro) decir “burro” al que demuestra su ignorancia.

Al contrario de la común creencia, Platero no entendía ni papa de versos y poemas; Troilo era desesperadamente aburrido, y Mumú, por mucho que diga Laly, solo entiende algún que otro guau, que no todos.

Walt Disney, por lo visto, era tan inútil dibujando como yo, lo único que se le puede atribuir es un espíritu comercial envidiable; artístico, nulo.

Los reyes magos de Oriente, ni eras tres, ni reyes, ni magos, ni se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar, esa es una tradición muy mona, pero el Evangelio, solo habla de una especie de astrólogos, algo chalados; eso sí, por una idea “divina” (no dejen leer esto a los menores, aunque si lo leen, tampoco pasa nada).

Las mentiras más grandes de nuestro tiempo, provienen de la televisión, puro cartón piedra toda ella, tal y como los que suelen salir en ella. A la sala de maquillaje (digo la verdad) le llaman “la Virgen de Lourdes”, por los milagros que hacen.

Cuando alguien se enamora, lo que único que parece tener algo de importancia, por los cambios que se producen en el cuerpo, es la segregación de ciertas sustancias por parte de unas cosas que se llaman glándulas suprarrenales a impulsos neuronales, lo que pasa es que queda feo decir “te quiero con todas mis glándulas suprarrenales” y queda mejor, “con todo mi corazón”. O sea, como diría Sabina, Física y Química.

Todos somos hacienda.

Supuestamente, Jesús nace en el año 1 de nuestra era. Pues no, nació entre el 4 – 6 antes de él mismo. Además, seguramente entre los meses de abril y mayo. La fecha del 25 de diciembre se adoptó para sustituir, con toda la razón, la “fiesta del sol invicto” romana. ¿Qué sol más invicto que él?