sábado, octubre 06, 2007

ESQUILACHE

En el Madrid del XVIII, se produce un hecho histórico, bastante confuso, que fue el “Motín de Esquilache”. Más o menos, la justificación, huida y regreso del monarca español, se produce por la contrariedad que causaba a uno de sus ministros, el Marqués de Esquilache, el hecho de que los madrileños les había dado por una moda ultramontana de usar capa amplia y sombrero más amplio aún, el chambergo. Como el marqués pretendió modernizar no solo Madrid, sino también a los madrileños, con el pretexto de la seguridad pública, prohibió el uso de los antedichos y propuso la media capa y el tricornio. El hambre y la inflación hicieron el resto y casi todo, para que los madrileños se amotinaran, el Marqués fuese desterrado y el rey Carlos III, el mejor alcalde de Madrid, huyese de palacio con algún peso detrás.

La historia se escribe con anécdotas que muchas veces nada tienen que ver con la realidad. Sería cochambrosamente pesado repasar las guerras, para investigando, encontrar con que casi ninguna tuvo otro motivo que el poder, el dinero, y … la locura. Si uno repasa las grandes revoluciones, se da cuenta que apenas interviene eso que tan sonoramente se llama “el pueblo” y sí mucho la clase afectada por la pérdida de riqueza, o sea la burguesía. Si uno intenta desembarazar la verdad de los avances sociales, encuentra con que apenas queda poco más de un interés por el poder.

Carlos Marx, y es solo un ejemplo, jamás destinó el mínimo interés por la agrícola Rusia (los agricultores eran esclavos atados a la tierra, según él) y sí todo por la industrializada Inglaterra, donde pensaba que su pensamiento haría posible una auténtica “lucha de clases”. O sea que si como filósofo fue poco original (que le pregunten a Hegel), como profeta de cambios sociales, la cagó más que Rappel.

La verdad de las cosas, casi nunca aparece a la superficie, se queda flotando a medias aguas en milagroso equilibrio, para engañoso embeleso de los que nunca se atreven a profundizar, o bien de los que no pueden o no quieren, que de todo hay. Y si la verdad es como un enorme iceberg, lo que destaca por mínima verdad, aunque solo eso se vea, se convierte en una gran mentira.

Vivimos tiempos de cortedad mental, esfuerzo mediano y riqueza pobre. Nos medimos por tenencias, posesiones, mercantileos e imagen. Nadie sabe lo que mide la profundidad del hombre o la mujer, pero sí su torso; nadie indaga en la mente de los que lo rodean, pero todos saben si entras o sales; pocos se atreven con la introspección y el silencio, todo es hacía afuera y por alrededor.

El canon ha dejado de ser armonía y se ha convertido en medida. Así nos va.

Creo que nos vendría bien un Esquilache mártir para renovar esta podredumbre que aconseja mediar nuevamente el chambergo en tricornio. Pero sin duelos a muerte. Es preferible la risa y suscitar algo de cotidiana cordura. Aunque el Borbón de turno salga de estampida.

viernes, agosto 31, 2007

LO QUE ME GUSTA

He hecho un ejercicio de cosas que a lo largo de mi vida son sustanciales. O cómo diría cualquiera, mis favoritas. Y me he encontrado conmigo mismo en ellas.

Mi libro favorito, además del burrito Platero, llenaría una biblioteca con las obras de J.J. Tolkien, al que descubrí con veinte años, cuando no era tan visual como hoy; acompañarían los sonetos de Quevedo y muchos tomos de León Felipe. La Biblia (en muchas versiones) y El libro de la Vida de Teresa de Jesús.

Con Jacques Brel y su “Ne me quitte pas” abriría mi discoteca, pero sin olvidar a Joe Dassin y “A toi” por terminar con tanto francés, aunque quizás añada otro con “La quiero a morir“ de Francis Cabrel. En castellano, Mediterráneo y naturalmente, Paquito el Chocolatero. Ah, lo siento, pero me extasío con “Veni creator” también. Bueno me quedaría alguna de Migueli y todas de Edén, junto a Facundo Cabral.

Mi película es “Ciudadano Keine” hasta que descubra qué cosa es Rosebund, y si era Orson Welles el que comprendió la muerte como acicate de vida, o simplemente se lo reveló su inspiración, o sea el magnate. También recuerdo especialmente “El silencio de los corderos”, Bruce Willis (Las junglas) y la “Pretty Woman” que es Julia Roberts. De las españolas, aparte del genial “Bienvenido Mister Marshall”, poco, si acaso los nervios atacados de Almodóvar.

Un cuadro para mirar, sería pintado por Velázquez, el paisano Naranjo o Antonio López, aunque últimamente, me ha enamorado Isabel Guerra y su paz. Un cuadro de Naranjo, con Musa al medio, me hizo marearme y esa sensación-emoción ha hecho que me aproxime sin miedo a la pintura. Recobraría alguno de Dalí que para eso era también un genio.

Viviría muy tranquilamente en San Sebastián y me iría a pasear Sena abajo a París. Pasaría calor en Sevilla y cantaría (si mi oído no fuese una alpargata) una canción de ronda en Madrid.

Y un perfume de jazmín o de azahar. O la tierra recién mojada cuando la lluvia es en verano tras muchos días sin sentir su frescor.

Y la luz del atardecer en Badajoz, mirando río abajo, camino de Portugal, cuando el sol, tan enorme, se oculta “lusamente”, o lentamente, que es más correcto, ¿no?

Son muchas y mi memoria corta. Y cuando comencemos nuevamente el día, tendría que volver a llenar folios y folios y no me da para más este mes. Acaso otro mes lo intente, si el alma se pega al pasado o el futuro se lanza a soñar con colores nuevos, sensaciones y sueños.

Ah, por si acaso, siempre me han gustado las rosas, esas que parecen de terciopelo rojo. Los libros que saben a vida y bondad, los poemas llenos de ternura y una pizca de ironía, los helados (ahora sin azúcar), el café de Colombia y del cerdo … hasta los andares.

sábado, agosto 04, 2007

DE LA MIRADA Y LOS SILENCIOS

Normalmente, comenzaría con aquello de Becquer, “por una mirada un mundo …”, pero me temo que agoto muy rápidamente las dosis de poesía de cada mes. Así que no, por una mirada, nada de un mundo, solo la vida misma.

Porque es la vida la que se nos derrama por los ojos. Y no solo por los acuosos órganos de visión, sino por la mirada de las palabras, de los gestos, de los silencios … Sobre todo de los silencios. Lo que habitualmente decimos, no es lo que queremos, sino lo que no tenemos más remedio que decir, porque nos duele, porque nos revienta por todos los poros del cuerpo, porque es gozo, alegría, desesperación, angustia o simplemente, lo que sentimos … en silencio.

Y si, la mirada siempre es la misma, solo cambia en los gestos que la acompañan, y mejor que no la acompañen gestos, solo silencio, así podremos escucharlo mejor.
Escuché hace poco una canción de un dúo llamado Kiko y Shara, que decía más o menos: “paso de palabras” (por lo visto era un disco ya pasado, no el que está de moda). A eso me refiero. Las palabras pueden estorbar si se trata de decir, de mirar, de admirar, de amar. Claro que los que vivimos más abajo del tejado de los espíritus, las necesitamos. Escribirlas, decirlas, grabarlas en piedra … o en el corazón. Por eso unos son capaces de tener a Dios atado en una experiencia más allá de toda materia (los que viven sin vivir en ellos) y otros nos tenemos que conformar con experimentarlo en carne. Es que Dios es amor.

Desde la mirada he aprendido a leer, por eso me encanta observar. Desde los silencios aprendí a suspirar por encontrar razones, por eso, a veces, no lo soporto. Soy de los débiles.

Y podemos leer a todos los hombres, aunque nos fijamos en aquellos que, como El Principito, nos domestican, con esa manera inexplicable del beso de las almas, del encuentro amoroso, sexual o amistoso, cordial o pasional; y podemos escuchar todos los silencios, pero solo suspiraremos por aquellos que en nuestra sintonía, hacen vibrar las membranas de nuestro espíritu, dispuestos a colgarnos de su sonrisa o de su caricia, de su mirada al fin. El silencio y la mirada, la mirada y el silencio en una amable alianza que nos ata a amigos, a amantes, a los hombres y las mujeres que configuran nuestra vida. Alguno incluso dice que le habla el perro que con ellos descansa junto a sus pies.

Y llevamos atados a nuestro cuello tantas miradas y tantos silencios, que cuando reconocemos alguno similar nos da por recordar otras y otros; y echamos la mirada atrás o la levantamos hacia arriba, con aquel símil de Cielo arriba, Infierno abajo, para buscar lo que perdimos o que no somos capaces de recuperar, aunque estén.
En un segundo la vida se agranda, basta una mirada nada más; en un solo diálogo te van a conocer; en solo tu mirada o en tu silencio te van a encontrar.

Feliz Encuentro.

domingo, julio 08, 2007

EL HISTRION o LA HISTRIONA

El término exacto para definirlo sería histrión. Es decir, individuo que necesita hacer ruido para hacerse notar. Habitualmente, viene generado por algún problema de comprensión de su propia existencia o circunstancia. El/la histrión/a, tiene además, connotaciones de psiquiatría que hoy no se explican sin un buen diagnóstico clínico, pero que en realidad y de forma práctica, pocas veces puede ser diagnosticado, entre otras razones, porque todos estamos algo “tocados”. Además la primera acepción de la palabreja, hace referencia al actor griego, de carácter cómico que exageraba la actuación, con lo cual, no se sabe bien si el histriónico lo hace por función anímica o teatral. Por cualquiera de las dos, hay que entenderlo/a como anímicamente inválido (por otro lado, como cualquiera, todos tenemos alguna tara).

El problema del/la histrión/a, es que comienza a parecerle gracioso/a y termina creyéndolo. Y la verdad, tras el primer contacto, donde la curiosidad puede al dolor de cabeza posterior; si escribe, a la incontinencia verbal de tacos que provoca en el que lo/a lee, lo que sobreviene es un incontenible deseo de que aprenda a refrenarse. Imposible. Pero en la comedia griega, sobre todo en el gran Aristófanes, lo que en principio era tragedia, al pasar por el proceso de exagerarlo, pasa a ser bufa, comedia. En el/la histrión/a, ocurre al contrario, lo que considera gracioso, lo convierte en una tragedia. Y lo curioso, es que él/ella no se da cuenta, es más, cuanto más defenestrado por la atención pública, más se empecina en llamarla. Al final, como en un principio gustó la miel del aplauso, al no generarlo, acentúa más su mácula mental. Simplemente, resulta insoportable.

Hay que hacer un pequeño inciso. El histrión no tiene nada que ver con el bufón, que siempre ha sido querido, porque el bufón siempre interviene con la aquiescencia de todos, o al menos de la mayoría, y a pesar de que puede ser casi ofensivo en sus bromas o bufonadas, esa es su misión. Al histrión/a, nadie le pide opinión. La da, aún cuando no le interese a nadie, o mejor todavía, la da jodiendo. Nadie le pide la gracia, nadie le pone en el centro, nadie le pide el ruido. Pero todo ello, lo hace.

La tragedia del histrión/a, viene dada por su necesidad, casi imperiosa de relevancia social; ahí radica su problema. Lo que debería haber sido un sueño a realizar, se le convierte en una pesadilla. La edad, además empeora la situación, porque los años provocan soledades no resueltas, no aceptadas y la noche, otrora cómplice, se convierte en enemiga suicida, dispuesta a comerse el tributo debido en vacío. Sí, ese comienza a ser el sentimiento o el problema que acucia a nuestro/a referido/a, la vaciedad, o mejor dicho, para dar más connotaciones que lleven a la comprensión, la vacuidad, que es un concepto mucho más aplicable antropológicamente hablando.

Como alguno/a, probablemente retratado/a o no (vete a saber), estará despotricando (o no) y pensando en mí como un funesto encopetado o creído, estúpido majadero, les recomiendo un poco de sano ejercicio: autocrítica. O sea, imposible para el/la histrión/a.

Se admiten comentarios en www.cronicasdeunpueblo.com. No responderé.

sábado, junio 02, 2007

MEMORIA HISTORICA

Si uno se pone a mirar las hemerotecas de hace cuarenta años, especialmente las de medios más adeptos al régimen anterior, se puede comprobar cómo muchos de los que ahora reclaman (bueno ellos no, sus dirigentes) la memoria histórica, relumbraban cara al sol con la camisa azul (y su canesú). Hay algunas especialmente memorable, como aquella de cierto director de cierto medio de este “país” que dicen antes se llamaba España, que fue el último encargado de la censura oficial y que ahora, en virtud de su misión profética como gurú de la izquierda redentora, apalea moralmente a la derecha, por no querer dicha revisión de la historia, llamada memoria.

No se puede tener memoria histórica, se tiene memoria y punto. Si se le pone el calificativo de histórica, ya vamos por mal camino, porque pretenderemos hacer historia con el recuerdo y eso no es legal hablando intelectualmente; no podemos ser selectivos porque haremos una composición mentirosa.

Por eso, el concepto de memoria histórica, no sirve. Además los revisionismos, que es a lo que se quieren referir cuando hablamos de memoria histórica, ofrecen muchas dudas de idoneidad de pensamiento. Es más, se convierten casi siempre, en pura media mentira, o media verdad, que dicen que es la mayor de las mentiras.

He visto documentos de las Vegas Bajas, de Montijo, con fotos parecidas a estas que planteo, con aquel ceniciento colorido, filtro de los días pasados. Me parece que la memoria histórica, si se hace convenientemente, es decir, si dejamos la pamplina de la “histórica”, nos daría mucho divertimento. Imagínense ustedes lo que puede esperarse, si podemos encontrarnos a muchos con “porte” del fascio, con su camisita azul (y su canesú), su yugo y sus flechas, su brazo levantado en armonía joseantoniana … Incluso me imagino su nivel de notas en aquella famosa Formación del Espíritu Nacional (para quién no tenga memoria, era algo así a lo que ahora quieren llamar Educación para la Ciudadanía, o sea, catecismo laico), pura doctrina de los fueros, sindicalismo vertical, doctrina seudocatólica, filtro de documentos …¿Se imaginan lo que nos podemos encontrar si sacamos todo aquello? ¿Se imaginan de donde podrían venir muchos recursos actuales? Me refiero a dineros y posesiones. A ver si alguien se atreve algún día a revisar con fotos, la “ominosa” (que diría un filocomunista de los 70) en el atrio de San Pedro de Montijo. He visto algunas y no tienen desperdicio.

Como la revisión histórica dará mucho que hablar, les evito la revisión de la mía, casi “historieta”, porque mi maestro don José, aparte de un fenómeno como enseñante, pasaba como buen liberal (de aquellos condenados por varios papas) de historias políticas y clericales; jamás nos enseñó nada de canciones (cantaba muy mal) y siempre nos dejaba en la puerta de la iglesia cuando era obligatorio entrar (para nosotros, que él no recuerdo que pasara nunca). Lo de mi familia …, estuvieron en el lugar equivocado en el momento peor y gracias a ello, yo estoy en el mundo.

Pero a mí no me interesa lo que pasó. Ni siquiera por pedir cuentas, porque soy el resultado de aquello.

Vamos a dejarnos de zarandajas y a invertir en futuro. Gracias a Dios, hemos dejado las revisiones, pasemos al futuro. Y si alguien quiere revisar, sería interesante que cada uno mirara su pasado familiar, no sea que aún le queden restos de trapos azules, de yugos y flechas, de carnés amarillentos con sellos en relieve en algún rincón del armario de su historia. Modernidades apartes, lo que se mama dicen que nunca se olvida.

sábado, mayo 05, 2007

DE LA AMISTAD II

(A Cris, que lo lee por internet y seguro que le gusta)


Si hace un par de meses hacía (bueno, intentaba) una disección de por qué muchos comportamientos juveniles, parecen auténtica falta de amistad, ahora nos vamos a fijar en esos que llaman adultos.

Normalmente, desde la perspectiva de un cura que predica eso del amor a todos, la amistad es casi una afrenta a la humanidad, pues manifiestas el amor solo a unos pocos (poquísimos según dicen), y además de forma discriminatoria. En realidad, eso es porque nos equivocamos de una manera total, cambiando el sujeto por el objeto. Me explico. El amor es una manifestación total, que incumbe a todos los ámbitos: social, familiar, laboral, lúdico, comunicativo … Es el mismo amor, manifestado de formas diferentes. Por eso, el amor no discrimina, se manifiesta de forma diferente; amo al amigo, al hijo, al esposo, al compañero de trabajo, a mi mujer …, y se lo manifiesto de manera diferente. Seré mucho más explícito con unos y mucho menos elocuentes con otros. Lo cual me llevará a diferenciar la manifestación del amor, no a diferenciar el amor. Desde ahí comencemos a discursar sobre la amistad.

El amigo, pues no es más que el objeto de mi amor, entendido como amor universal, de tal manera que no solo no me impide otros amores, sino que tiene que corroborarlos. Como a estas alturas de la peli alguno dirá: “pamplinas”; si no otra expresión más gruesa, habrá que puntualizar que la amistad se convierte en escuela vital del amor debido a todo. Incluso a las piedras. Jamás tendrá amigos aquel que discrimina a otro; porque ante cualquier circunstancia discriminaría al propio amigo.

Es verdad, que buscamos la compensación, amo y me siento amado. Soy amigo y me corresponden la amistad. Pero esa es la consecuencia: el que ama es amado. ¿Y si no te corresponden? Ah. Pero … ¿Si no me siento amado, no amo? Alguien dirá: NO. Pues vale, pero si se espera la reciprocidad, no es amor, sino comercio. Do ut des, que dirían en latín.

No; el amor se da, se regala, y comienza uno pareciéndose al Dios cristiano, que crea por amor, que regala por amor, y que no consiente nada a cambio, entre otras razones, porque no lo necesita. Así que amigo es aquel que regala y se regala, manifestando el amor en aquello que el otro necesita.

“Pero mi amigo se llama Pepe”. Claro, él es la expresión del amor que das a todo. Pero si tu amigo Pepe te hace soportar discriminar, es que no es tu amigo, ni tú suyo si aceptas. Solo os asociáis para divertiros, apoyaros en el trance de vivir, para la barbacoa, para el fin de semana, para visitarlo … Eso no es amistad, volvemos a la sociedad societaria.

Uffff. Necesitamos aprender a amar. Necesitamos aprender a ser amigos, que no a tenerlos.

Aplicando lo general, tendremos que escapar del silogismo final al que llegamos todos: entonces es imposible. No, porque no lo tendremos nunca hecho, evidentemente. Será siempre una escuela de amor, la vida. Y solo aprobaremos bien el examen al final, cuando como decía Juan de Yepes (más conocido como San Juan de la Cruz): “nos examinen del amor”.

Hasta entonces, seamos bueno alumnos.

miércoles, abril 11, 2007

LAS FOTOS

Ahora que ya han pasado los días más furibundos de la última polémica, con motivo de las fotos de Montoya (que rima con … jili…), pues a uno le dan ganas de decir unas cuántas cosas. La primera está clara, que la polémica viene de antaño, es decir de hace 4 años, más o menos; cuando al susodicho fotógrafo (lo de artista le queda muy grande), se le ocurrió publicar, no exponer, sino publicar un libro con los dineros de todos nosotros, y al consejero de cultura no se le ocurrió nada mejor que prologarlo, tal como si a mí me invitan a prologar un kiosco de ranas. O sea, se buscó un negro por lo que sé.
Cuando el libro (más bien atentado al buen gusto) comenzó a conocerse, y comenzaron a aparecer públicamente las fotitos del Montoya (que rima … con lo que pensaba usted antes), y ante el vocerío consecuente con la metedura de pata del consejero, los mandamases con el mandamás Ibarra a la cabeza, pide disculpas y todas las explicaciones posibles a quién había que pedírselas y todo acaba ahí.
Esa es la historia, más o menos, tres años ha.
Pero hete aquí que desde un partido político (todos son muy dados a estas cosas que referiré), viendo la posibilidad de entrar al saco en determinadas políticas, y sin importarle para nada que era ya un episodio olvidado, vuelve al tema, para dar por las narices al ya mencionado consejero, que aspira a ser alcalde de Badajoz (ya se sabe que raramente se jubilan los que han probado las mieles del poder, y los que se jubilan se van con un poderoso estatuto …). Y mira por dónde, lo que no les importa un carajo, la ofensa hecha, la vuelven a situar en el ojo del huracán, dispuestos a arrollar al susodicho ahora candidato. Y se escandalizan, con el escándalo del fariseo.
De todo lo anterior, se deducen unas cuantas cosas:
La primera es que el artista antes conocido como Montoya (ahora rima con apellido), no es artista, sino técnico provocador, vividor de presupuestos. Artista es Ouka Lele con sus increíbles madres (alguna a pecho descubierto).
La segunda que nuestros prebostes lo son, porque siempre reaccionan aguas atrás, sin mirar hacia delante, cosa que sería muy conveniente, para tratar de no tener a los conducidos abocados a darse una leche contra las rocas, porque el conductor está distraído o con negro al timón.
La tercera es tan sencilla como seguir mi razonamiento hasta ahora. Y es que el partido popular y el partido socialista y todos los que forman la partitocracia de esta pseudodemocracia, pasan olímpicamente de nosotros, nuestra sensibilidad, nuestros pensamientos y todas las cosas que nos importan.
Y no es que haya nadie mejor que nadie. Si al menos hablásemos de personas … Pero nos hacen votar unos entes que no tienen apellidos, ni madres, ni hijos … No, por eso pasan de lo que pensemos o si nos duele o no una provocación. Pasan de nosotros. Y esto no ha sido más que un síntoma de todo lo que viene pasando en, vuelvo a repetir, esta pseudodemocracia.
Ahora, los píos defensores del voto, decidme que no está bien lo de pasar de ir a llevar una papeleta, en la que por cierto no puedo ni tachar un cuadradito a una urna… (los puntos suspensivos han sido hechos con un cierto ángulo en mi codo). Listas abiertas, ya.

lunes, marzo 05, 2007

DE LA AMISTAD I

Vivimos una época de la historia, en la que a poco que se la recuerde, que no se la recordará mucho, me parece, será la época de la in-ilustración. El borregueo, ya previsto en algunos manuales educativos-políticos, está haciendo mella a golpe de Hollywood y televisión, Eso (o E.S.O.) y libros de textos, música, videoclips y móviles. En realidad, a golpe de la dejadez social que ampara el mal gusto y la decadencia social. O sea, nada nuevo bajo el sol, … esto se ha repetido muchas veces en la historia de la civilización occidental.

Nada que me duela especialmente, lo juro. Más de una vez he dicho que me importa un pito que esto se vaya al garete, que se va. Otros vendrán que renovarán la sangre social y cultural.

Pero si hay algo que me molesta es el menoscabo de ciertas cosas. La más el concepto, la realidad del amor. Y dentro del amor, la forma que llamamos amistad. Sí de eso me lamento.

Porque es verdad que no hay amigos; tan alto concepto que en su día originó estudios maravillosos, aunque digan que idealistas, pero que nos enseñaron cosas muy importantes de las relaciones humanas.

Porque no hay amigos, ahora. Solo socios. Ya no se quiere, se pacta.

La amistad se ha convertido en un auténtico negocio afectivo, que la ha convertido en simple sociedad. No hay amigos, sino asociados. La evidente confluencia de intereses lleva a la gente a hablar de amigos, y la no confluencia al enfrentamiento con el contrario.

Si yo contara que hice amigos a base de auténticas confrontaciones, algunas hasta físicas y no es broma; que mis intereses personales, culturales u ociosos, casi nada tiene que ver con los de mis cercanos, salvo contadas excepciones, probablemente dirían que apenas tengo amigos (yo que presumo de muchos). Pero es que el contenido se ha vaciado de afectividad y se ha mercantilizado en la sociedad. Evidentemente, a la mayoría les sonará a literatura adolescente setentañera, pero a mi me suena a pura verdad concerniente y alrededor de una cierta madurez, que yo no quise, pero que asumo con sobriedad.

A rebufo de la velocidad del tiempo, solo interesan aquellos que nos suplen ciertas carencias, la mayoría desgraciadamente tienen que ver con la problemática social, familiar, económica; incluso, en los más jóvenes, de los traídos y llevados “gadgets” (cacharros) que rodean la habitación de cualquier púber o adolescente, cada vez más alargadas las épocas de la enfermedad juvenil.

Y si solo hay socios, ¿qué hacemos con el vacío que deja en la educación afectiva la amistad? Pues hay que echar mano de la risa sobre el más débil, que lleva al desprecio y al maltrato, para congraciar al socio. Hay que echar mano del deseo de lo último, despreciando la solera de la palabra amiga y de la sabiduría adulta o anciana. Hay que echar mano de la risotada y de la palabra malsonante; del lenguaje supuestamente altivo, pero que deja entrever cómo se desangra el alma en cada vez más complejos sicosociales.

Necesitamos cuanto antes una auténtica labor educativa afectiva. “Auténtica”, remacho. Que tenga que ver con el afecto, y no solo con el sexo. Mucho me temo que lo que necesitan los que se educan es … amistad. O mejor dicho, amigos, que no socios.

viernes, febrero 02, 2007

SABADO EN LA MAÑANA

(Para algunos pequeños que leen esto cada mes y que dicen que ni con diccionario entienden)

Carlos no había comprendido muy bien el por qué de la salida tan temprana de sus padres, que normalmente los sábados, se levantaban tarde, y sólo salían de casa, tras hacer una “super-mega limpieza” que decía su madre en el salón, la cocina, su propia habitación y algunas partes más, incluido el cuarto de baño. El se lo encontraba reluciente, cuando lo despertaban, para sobre las doce, salir a hacer la compra “semanal” y comer con los abuelos en la otra parte del pueblo. Tampoco se había dado cuenta de lo grande que resultaba su pueblo, porque apenas podía visitar el parque y alguna casa cercana de un par de amigos. El teléfono tampoco le daba muchas pistas más. Ni siquiera pensó usarlo.

No era capaz de pensar tampoco en otras muchas cosas, cuando se dio cuenta que su hermano mayor tampoco estaba, ni siquiera el perro, “su mejor amigo” que le decía a su madre cuando llegaba del cole. ¡Lo habían dejado solo en casa! Podría ser una buena noticia, porque tenía a su disposición, la consola, el ordenador, la tele, el video… Pero solo sentía tristeza al comprobar que lo habían dejado porque habían prescindido de él. Solo era eso. No habían querido contar con él. La tristeza fue entonces una náusea sin vómito, un repentino dolor de barriga, una especie de vértigo que no controlaba. Se le disparó la respiración y nada daba igual.

En la cocina, donde había terminado los deberes en la noche anterior, para tener libre el fin de semana, encontró su cartera. Nadie había limpiado y el reloj marcaba las doce. No supo donde mirar más. Recogió sus dos pequeños diccionarios, regalo de sus abuelas, uno de inglés y el castellano y supo que debería abandonar la casa. Si podían prescindir de él, no era lo peor del mundo desaparecer. Intentaría llegar a la casa de la abuela María y el abuelo Juan, porque los tíos ya no residían donde nacieron y los otros abuelos estaban a mucho tiempo de allí, aunque para su padre solo era un ratito de coche, cuando le pedían dejar los “dibus” para ir a verlos.

Cogió de la mesilla las llaves que su madre le dejaba en las cortas ausencias para ir a hacer un pequeño recado; abrió la puerta de la casa, aunque antes tuvo la tentación de escribir un pequeño adiós. Al final decidió que si nadie le había dicho nada, tampoco él lo diría.

Cuando esperaba el ascensor no escuchó el teléfono de su casa que sonaba. Y mientras entraba en lo que él llamaba de pequeño el “sénsor”, comenzaron a caerle dos lágrimas por la cara, silenciosas, aunque clamaban a gritos llamadas de socorro a sus padres. No paró hasta abajo, al mismo tiempo que tampoco lo hacían las dos pequeñas cataratas que descendían por su cara.

Alguien abría la puerta del portal con mal genio y dando voces que no entendió. Cuando encaró la puerta, “Coli”, su perro se abalanzaba sobre él. El vecino le decía riendo, que el perro estaba como loco dando manotazos a la puerta, qué donde iba con la cartera, que era sábado … y algo más que no entendió, porque Coli, de eso se reía el vecino, lo había tirado al suelo, mientras él abrazaba al chucho. Ya tenía compañía en su aventura. Perdió la noción del tiempo entre los mimos del perro a él y la reciprocidad del cariño. Solo se dio cuenta de lo que había pasado, cuando su padre apareció, imponente, su madre nerviosa y su hermano risueño. Ya solo escuchó: “mira, si ha vuelto solo, después del susto que nos ha dado”. Solo comprendió que “Coli”, en un descuido, había escapado y que todos habían salido a buscarlo; que estaban preocupados por si se despertaba antes de llegar ellos; y que su hermano, como siempre se reía de lo tonto que era, pensando que los sábados había cole.

Subió con ellos, en silencio. Se alegró de no haber escrito nada de despedida y solo presintió un pequeño reproche, cómplice, en su padre que lo miró fijamente, para decirle … “bueno, al final esta semana no haremos el limpieza … querías ir mejor a casa de los abuelos … ¿no?”

viernes, enero 05, 2007

ARCANOS

Hice en alguna ocasión un test para ver cuantas palabras utilizaba normalmente, o entendía con cierta facilidad. Mi media fue buena, o mejor mas que buena. No es una ciencia infusa, así que lo tengo que remitir a la gratuidad que me ha concedido la vida con personas que han hecho posible que uno no se deba considerar un analfabeto funcional. Mi conocimiento de las palabras y su compresión es lo correcto para una persona con mi formación y edad.

De todo lo anterior quiero deducir que lo mismo que entiendo, expreso. Y ahí es dónde comienza mi duda. Porque no. Y no es cuestión de ciertas malas conductas intelectuales (por ejemplo, que pienso muchísimo más rápido que me expreso), sino más bien de una auténtica mala conducta intelectual-moral (o sea que mi intelecto es muy egoísta, que no tiene en cuenta que dentro de mi pensamiento y cons-ciencia, solo entro yo). Por eso, cuando me hablan de dialogar intento hacer un esfuerzo para que me comprendan (vamos que cojan el ritmo de mi pensamiento), pero desisto inmediatamente casi siempre, porque no lo consigo. O sea mi inteligencia supuesta, se deshace como azucarillo ante el líquido de la comprensión ajena. Y esto me apena. Solo me reconforta, cuando algún amigo en lo intelectual, siguiendo mi línea de pensamiento me rechaza con argumentos o me acepta igualmente con ellos. Eso gratifica y te invade una tremenda tranquilidad: no estoy loco. Si alguien me comprende intelectualmente no estoy tan solo. Nietzsche no parecía tan gilipollas cuando Wagner le consolaba con su música, y se volvió loco cuando el que él creía su amigo, dobló su rodilla “ante el crucificado”.

Como esto comenzó como una exaltación de los conceptos comprendidos, habrá que reconocer al mismo tiempo que tal como ocurre en la sabiduría, cuantos más conoces, muchos más ignoras; axioma elemental para sabios, y tremenda tontería para el necio. Ya lo dije al principio: lo que sé, lo sé porque me lo han regalado. Me habría costado todo el dinero del mundo y muchísimo más y miles de vida que no voy vivir (yo como Joaquín Sabina, tampoco creo en la reencarnación); así que siendo justo, soy uno de los mortales que se siente agradecido a las cientos de personas que han contribuido a esta, para mí muy importante faceta personal, ya que me divierte como nada en el mundo el conocimiento, la capacidad de juego con las palabras y los conceptos; y me hace pasar horas muy gratificantes con la poca, pero al mismo tiempo intensa felicidad, de entender lo que leo, escucho o veo. Y disfrutar. Disfrutar con ese disfrute, muy epicúreo, muy sensual de aprehender secretos de las cosas en sus conceptos, ideas y elementales significados. Estos son mis arcanos de la vida. Probablemente no sirva para mucho, ya lo sé. Pero satisfacen … hummmm … ¡ cómo satisfacen !

A estas alturas del escrito, probablemente muchos hayan dejado de leer, porque este tonto se ha puesto intelectual sin serlo. Pues sí. Pero no vean como estoy disfrutando incluyendo pensamiento en las palabras. Así que termino con imposible e imprevisible final de toda esta parafernalia.

Un buen diccionario conceptual, buenas lecturas, inteligentes compañías, incluso ahora la imprescindible wikipedia, dan muchas más satisfacciones que todo el premio gordo de la lotería.

A mí me tocó la lotería y me toca con todas las personas que en sus palabras transmiten, aún sin saberlo, los arcanos de la vida.

Nota: en Negrita, las consultas recomendadas en diccionario conceptual.

martes, diciembre 05, 2006

DICIEMBRE-06

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Me comentan algunos conocidos el por qué me empeño en tomar las cosas al revés del personal, y aunque intento explicar que me digan en qué no soy lógico y ó reflexivo que me lo indiquen. Pero es que es posible ver las cosas desde otro punto de vista. Siempre. De eso se trata, ¿no?

Por ejemplo, ¿que fue antes, la pregunta o la respuesta? He hecho una pequeña encuesta, muy pequeña, pero todos me han dicho que la pregunta siempre es lo primero. Si no hay pregunta, no puede haber respuesta. Pues lo siento, pero no. Si no hay respuesta no hay pregunta. Por la nada no se pregunta. Lo primero es la respuesta. Solo que hay que encontrarla tras muchas preguntas, muchas veces repetidas.

EL PROTOCOLO

Le comentaba a un amigo hasta qué punto, los profesionales se empeñan en seguir y completar lo que en cualquier praxis profesional, llaman “el protocolo”, es decir la forma de actuar ante cualquier situación. Se nota especialmente en la medicina. Lo malo, como me recordaba este amigo, que “el protocolo no sirve para salvar vidas, sino para salvar culos (de médicos, claro)”. Por lo visto era una cita del imprescindible House, esa serie sobre un médico, poco protocolario claro, porque si no, no sería digno de serie televisiva.

AL FINAL ¿ME HARAN VOTAR?

Estoy buscando una lista para votar en unas hipotéticas próximas elecciones, y la verdad, cada vez desconfío más del sistema si no es con las famosas y deseadas listas abiertas. Pero visto lo visto, o revienta el sistema de la “partitocracia” (poder del partido, en este caso político) o nos inventamos una nueva forma de democracia, en la que podamos confiar en alguna persona que nos represente. Y digo esto, porque la política nacional, cada vez aburre primero y luego cabrea día a día más, si uno se pone a pensar en lo que nos jugamos y en lo que nos ofrecen. Todo me resulta ridículo, deprimente y asfixiante. A ver si se animan algunos con sentido común, del humor, y si es posible, y aunque parezca difícil, con verdadero sentido político, y no de poder. Así sí votaré.

ADVIENTO Y NAVIDAD

Cuando lea esto, estaremos en Adviento, lo que significa en la liturgia cristiana que quedan cuatro domingos para celebrar la Navidad. Evidentemente, la parafernalia consecuente. Si quieren una auténtico sentido de la Navidad, con lo que encierra el misterio del Dios que viene, enciendan todos los domingos una pequeña velita a la hora en que esté toda la familia reunida, en una pequeña corona hecha de ramitas y verde, con algún adorno natural (hemos tenido lluvia y en cualquier descampado se consigue si no lo quiere artificial). Cada domingo se añade una nueva vela, explicando que queda una semana menos para el acontecimiento central. Y el día 24 prepare un pequeño Nacimiento. Habrá celebrado el Adviento y posiblemente la Navidad de la mejor manera. Ah, y también se ahorrará algo con la auténtica Navidad.

PSICOANALISIS

Cuando uno era estudiante de sicología y le hablaban de las pulsiones de psicoanálisis, no lograba centrarme más que en respuestas instintivas del hombre. Tras pasar esa primera etapa entusiasta, se llega a la conclusión que no todo es instinto, y no todo es frustración en el sentido freudiano. El padre del psicoanálisis olvidó citar otros componentes: poder y posesión. Pero, ¿qué se esconde en un maltratador o en un pasivo masoquista? Pues si, parece que manda la frustración. Pobres; aunque sean unos …

FIN

lunes, noviembre 13, 2006

VITA, MORITURI TE SALUTANT

El valor de la vida, se mide en el valor de la muerte. La frase es mía, pero el concepto, como casi todo en mi, es aprendido. En definitiva, viene a significar que gracias a la muerte valoramos la vida. Normalmente nos aferramos a todo lo que significa la vida, porque tenemos que morir, es decir, si no muriésemos, quién trabajaría y para qué, para qué evolucionar, esforzarse o sufrir? De otra manera, si tiene valor lo que hacemos en la vida, es porque sabemos que vamos a morir, y que la misma muerte infunde un valor más, añadido a todo lo que hacemos. Somos poco generosos, así que creo que si no fuese porque morimos, dudo que hiciésemos mucho por nosotros mismos o por los demás. Es por eso que la vida tiene valor, en la medida que valoramos que vamos a morir.

Para explicarlo más fácil todavía. Supongamos que usted no va a morir de hambre, ¿se levantaría a trabajar todos los días a las 7 de la mañana? Es más, ¿para qué investigar, para que intentar crecer como personas? Para qué, todo.

En definitiva, la muerte nos acerca a vivir intensamente, porque la vida se nos escapa. Orson Wells, daba gracias a Dios por la muerte, tal como un moderno Francisco de Asís por este motivo. Y nosotros, si nos despojamos de los miedos y de todos los extraños adhesivos que acumulamos a lo largo de los años, deberíamos hacer lo mismo.

Cabe, evidentemente en todo esto el miedo, pero debería ser un miedo, como dice algún conocido, no tanto a la muerte sino a cómo sobreviene. Porque evidentemente, la muerte es un duro paso, un umbral demasiado alto para nuestra pobre altura.

En medio de esta pequeña reflexión, habría que definir la muerte, no como el acabamiento de la vida, sino como la transformación de la vida, como el cambio de forma de existencia, o como lo traslada bellamente Lao-Tsé, “lo que la oruga llama el fin del mundo, el resto del mundo lo llama mariposa”. A vueltas con esta idea, la inmortalidad no sería más que la respuesta lógica a todo lo que plantea la vida como duro, difícil, impensable, intolerable, ilógico … o sea, el sufrimiento gratuito, la poca suerte de muchas personas (desgraciadamente la mayoría) en esto que llamamos vida, y que no es más que el proceso de la muerte que iniciamos el día de nuestro nacimiento. Todas esas personas, deben en justicia revivir (o resucitar en sentido cristiano a) la vida en otra dimensión, con otras connotaciones, con otras justificaciones, de alguna manera, como una revancha, no en el sentido del resentido o del alienado marxista, sino como justa reciprocidad a quienes la fortuna o un lugar equivocado, la enfermedad o la miseria, han convertido en un muerto viviente. Es por eso, que hay que decirlo a estas alturas de lo escrito: ni una sola vida merece la muerte, y ni una sola muerte puede ser consentida sin el “normal” desarrollo natural. Afecto a todo ello, tampoco a ninguna vida se le puede birlar su muerte lógica por complicados mecanismos alargadores de agonías o artificiales mecanismos superpuestos al normal desarrollo y fin.

Por todo ello, vivamos intensamente, que nos queda poco, muy poco, tanto como el agua tarda en irse de entre nuestros dedos abiertos.

Además, seamos prácticos, si nos muriésemos, no cabríamos en el mundo. ¿A ver de donde sacamos espacio para tantos si no desapareciéramos? A todo esto finalicemos esta reflexión sobre noviembre (mes de los muertos, que dicen) con la hermosa frase del “pobrecillo de Asís”: hermana muerte …, (lo siguiente es de mi cosecha) ven cuando me canse de vivir. De verdad que no tengo prisa.

lunes, octubre 23, 2006

FROILAN DE TODOS LOS CHUCHOS


En casa vive un perro que durante ocho años, me ha aguantado y he aguantado … y querido. Evidentemente, él me necesita, no me quiere, porque no soy tan jili de creer eso del “cariño” de los animales. Es el segundo perro, porque durante tres años, vivió conmigo Pepe, de feliz memoria ya. Pepe también me quería, pero “quería” más a una vecina de Pueblonuevo que le daba más golosinas que yo. A mi simplemente me utilizaba como excusa y yo me dejaba, porque en las noches de trabajo o de ocio, se sentaba a mis pies y si no tenía nada mejor que hacer se divertía trayendo y llevando cosas que luego yo le tiraba, hasta que me cansaba del juego, cosa que Froilán de Todos los Chuchos (el segundo perro), hace con mucha mayor insistencia, y si no le bajo la pelota de donde se la tengo subida me da la lata hasta que tengo que dejar el patio, entrar en casa y aburrido se echa tras de mi para cogerme delantera caso que yo vuelva de nuevo al corral.

Froilán de Todos los Chuchos, me lo pasó con un día de vida, aún con los ojos cerrados junto con una cama de serpiente, un biberón y una lata de leche lactante para perros, Santi, porque se lo habían encontrado unos niños tirado en un contenedor. Le dije que se moriría, que soy muy malo cuidando animales, pero insistió y … qué queréis que os diga, hoy por hoy me alegro del regalo. Además, Froi, representa un muy buen adecuado regalo para un cura, porque presenta una mancha blanca en su pechera (recordando la camisa clerygman de un cura), véase foto, y porque es cansino como una larga homilía (esto lo dijo un compañero viendo la insistencia del perro en que le tirara “su” pelota). Froi odia a los niños de menos de diez años, porque insisten en tocarle la cabeza de una manera que no le gusta, le tocan la comida, o simplemente, le quitan el protagonismo ante los que considera los “suyos”. Más de uno ha sufrido en propias carnes lo que es la mala milk del perro, y el sabe que si viene un niño, le molesta y además corre peligro de ser amonestado “severamente” si les gruñe o incluso ataca (cosa que no es normal, pero como digo, ha ocurrido alguna vez).

Correctamente dicho, no es “mi” perro, porque simplemente vive con-mi-go. Pero como la canción de Alberto Cortez, tendemos a lo que amamos, considerarlo nuestra propiedad, y porque además, también como el de la canción, es callejero y molesta muchísimo a todo el personal, que hay quién lo quiere y me imagino, quién lo odia; ya se sabe que no todos tenemos el mismo gusto, ni las mismas apetencias caninas.

Pero sobre todo, Froi, es un encanto, por cansino, por juguetón, por divertido, porque es la mejor alarma inútil, estruendosa y aguerrida que uno puede poseer; porque tiene cualidades de cazador; porque no ha hecho falta enseñarle nada, con su instinto es suficientemente potable (pobre, si hubiese que haberle enseñado algo); porque sabe, no sé cómo, pero lo sabe, si estoy bajo de ánimo, si voy a salir o si voy a salir a sentarme en la hierba del corral a descansar o a jugar a su juego preferido de pelearnos, aunque a este hay que reconocer que ya no me gusta tanto, que luego me señala los brazos con sus dientes o sus patas; por llorón cuando quiere algo (Stella se parte de risa si lo ve jimplar, que decimos, para conseguir algo); por celoso si alguien abraza a otro que no sea él; por … ufff… qué perro.

Ya sé que esto es un escrito de lo más inútil, pero esta mañana me ha dado por escuchar a Alberto Cortez y su Callejero, y qué queréis que os diga, como no se cantar ni componer, hago lo que sé hacer un poco regular, escribir esta loa a Froilán de Todos los Chuchos, mi perro.

lunes, septiembre 04, 2006

TEMPUS FUGIT

Cuando cae la arena del reloj, mirándolo fijamente, uno descubre que no todos los granos caen a la misma velocidad, y si no lo descubre, lo intuye, porque las aristas, las formas y el peso, aumentan o disminuyen la espera en cada una de las vueltas que le damos. No es exacto, y bienvenido que no lo sea, porque la diferencia al final, resulta divertida. Lo mismo ocurre con la percepción del “tiempo”, esa entelequia que los hombres nos hemos dado para esclavizarnos a ella; depende de esa percepción que podemos decir “que veinte años no es nada”, o “qué largo se ha hecho el día”, incluso “que tiempo tan feliz”.

Pasada esta primera impresión, nos queda pormenorizar el día a día para entretener el presente en el pasado, echar la mirada atrás, sonreír y decirnos entre murmullos que “no estuvo mal” pero espera el futuro. Probablemente, además, lo que se deja atrás es bueno dejarlo atrás y aunque no lo sea, siempre está la oportunidad de mejorar.

Como dirían, mal, los pretendidos clásicos, “todo tiempo pasado fue mejor”. No, todo tiempo pasado ha sido lo mejor que ha podido ser, pero siempre está lo de adelante para mejorar las percepciones, que no la realidad. Porque la realidad es que esto que llamamos historia, o sea “la sucesión sucesiva de sucesos”, no acaba; se cambia de secuencia, no de película. El gusto, además de la buena película es que la historia tenga continuidad, que el argumento se desarrolle convenientemente, y si es posible, que el final sea bueno.

Con todo este bagaje de racionamientos, la verdad es que no queda más insondable cuestión que “el porvenir”. Tengamos confianza, todo lo nuevo trae esperanza de realización; lo nuevo no reniega de lo pasado, lo asume, lo transustancia en posibilidad y nos lo entrega para que seamos buenos hacedores, como Dios. En creadores como buenos artistas de nuestra vida.

A todo esto, y ya que no podemos ver más allá de nuestras finitas narices, pensemos, analicemos, llenémonos de razones para mañana porque nos jugamos nuestro “hoy”, que no al revés. El revés es para los panolis, los tristes, los pesimistas, los aguafiestas que no creen en ellos ni en los demás; que han pasado su vida en quejas y lamentos, pero se olvidan de lo probable. De los ilusos, de los inconscientes, de los malvados que aquejan a los que están alrededor con frustraciones curadas de antemano, cuando en realidad, por pasivos, se van a encontrar sumidos en miserables atuendos trasnochados por muy en boga que estén, porque no supieron asumir su pasado, ni hacer realidad su presente pensando en futuro.

El tiempo se nos va de la mano, pero el tiempo no existe, no es.

Lo único real somos nosotros mismos. Gracias a Dios.

Feliz fiesta del Cristo a todos los Obandinos que el 14 de Septiembre van a recordar que en un pasado, les posibilitaron la fiesta del presente.

sábado, agosto 12, 2006

EL ENGAÑO

Cada día que pasa y que intento pensar con cierta lucidez, más me doy cuenta que la base de la actuación de las personas, entre las cuales evidentemente, me incluyo, es el engaño. Hace un par de meses, escribía yo aquello de “mentiras previstas”. Pues no lo cambio. ¡Con qué facilidad sabemos engañarnos y engañar! Y lo complicado es que todos sabemos que lo hacemos y que lo hacen y seguimos admitiéndolo.

Si vuelvo de nuevo, es para comprobar que no tengo remedio. Hace unos días, por mor de un pequeño conflicto y tras un pequeño diálogo y lo de pequeño es por las pocas ideas que se intercambiaron de verdad, no por la longitud en el tiempo, hicimos galas de topicazos y buenas maneras, que pedían a gritos poner las cartas sobre la mesa, pero ninguno de los presentes conmigo, hicimos nada por plantear la verdad cruda y dura. Me quede con muchas cosas en el tintero, pero renunciando conscientemente a la verdad. -“Bah, no merece la pena”-. Y acabó la oportunidad, única de resolver el conflicto. Porque las componendas no resuelven conflictos, simplemente lo adormecen.

Eso mismo ocurre con cualquiera de las cosas que suceden a gran o pequeña escala. Todo queda adormecido, todo queda latente, nada se resuelve de verdad.

Si el planteamiento lo hacemos a gran escala, en política, en economía, en sociedad, resulta una tragedia, porque no se resuelve tampoco con el paso del tiempo. Ni siquiera los sobreseimientos judiciales acaban con los casos.

Además de un suspenso en el aire, el engaño provoca frustración que todos admitimos como buena, porque preferimos un poco de tranquilidad pasajera a un pequeño bache de lucha y desesperación, que sería asumible en la historia personal y que como toda crisis, daría paso a un periodo de crecimiento y de enriquecimiento. Y como digo, no solo hablo de la historia personal de cada uno, sino de montones de situaciones sociales, políticas, económicas, y cómo no, por lo que me toca, eclesiales.

Puestos y llegados a este punto, qué perdemos, qué ganamos.

Ganamos poco, si acaso, prestigio que dura lo que un caramelo en la puerta de una escuela, tranquilidad de día y un poco de coloquial paz. Perdemos sueño, felicidad de esa que no se acumula como la batería recargable, porque nunca se gasta, sino que se gana y un mucho de autoestima y realización necesaria para los días en que como le dijo Jesús a Pedro: “otros te llevarán y tú te dejarás llevar”. Y paz, pero no de la coloquial, sino de esa que te deja roncar, si se ronca, que te deja regar la hierba en la primera hora de la mañana para comenzar el día disfrutando de la caricia del sol mañanero, y de esa, que terminado el duro combate de cada día, asoma por la noche con las estrellas, para reconciliarte con el mundo, con los demás que saborean contigo una copa, contigo mismo que te sientes orgulloso del rampante soliloquio al recoger los trastos para dormir, y con Dios, que te besa con la cálida luz del universo con miles de besos tintineantes. El día ha sido bueno sin engaños.

sábado, julio 08, 2006

EL OCHENTA POR CIENTO

Tengo un par de amigos que continuamente me recuerdan ciertas expresiones que tengo como ciertas, a pesar de que es aconsejable siempre no decirlas, por aquello de ser “políticamente correcto”. El problema es que como me las creo, sin que por ello se consigne perfectamente su rigor científico, tengo que repetirlas. Una de ellas, dice que el 80% de los matrimonios a los que asisto, son “nulos”, en la perfecta expresión canónica de la palabra. Es decir, no ha habido matrimonio (me refiero al canónico, o sea “por la iglesia” para entendernos). Un profesor de moral del Seminario, puso el dedo en la llaga, cuando lo reconoció: “prácticamente a todos los matrimonios que asistáis podéis ponerle el apelativo de nulo” (la cita no es textual, pero la idea es perfectamente fiel), tras la publicación del Código de Derecho Canónico actual. Además de todo ello, la nulidad es un proceso que se ha conseguido realizar en un periodo más o menos aceptable para todos aquellos que “sufren” una situación difícil ante sus creencias y su realidad matrimonial. Lo del dinero, además, se ha convertido en una gran mentira, hay abogados de oficio y abogados de pago, dependiendo del nivel económico de la pareja. Sin las connotaciones sociales que despertaba antes una separación matrimonial, parece que es una solución para determinadas situaciones de pareja, y que concilia los sentimientos religiosos de la gente con su irregular situación canónica. Evidentemente, si sacamos a colación los datos de divorcios (casi un 40 % de los que se casan), hay que concluir que algo falla. Y no es el código, o sea no son las leyes, sino las personas.

Me parece tenerlo claro. Hay un nivel de educación que conlleva una gran preparación técnica, pero muy mala humanamente; hay una información sexual extremadamente completa, pero muy mala formación (o prácticamente inexistente) afectiva. En esos dos pilares en los que se debe fundamentar el amor humano fallamos estrepitosamente. La información no lleva a nada (no veas lo que puedo llegar a saber de fútbol y lo malo que soy jugando). La educación técnica, la podría tener cualquier médico asesino nazi, mejor que cualquier otro de la época. Y es que tenemos que poner la dirección de la razón debidamente educada y de la afectividad formada. Y es un problema social, y es un problema de la propia Iglesia, y lo es de las familias, y lo es de todos. Porque una ruptura matrimonial siempre es un fracaso. Eso sin contar todo lo que conlleva familiar y socialmente.

Falla el concepto. Falla el proceso. Fallan las personas. Y además, no nos va a servir de nada acudir al psicoanálisis para categorizar nuestras frustraciones, o reproducir vivencias de los padres, o buscar en laces externos en eso que se llama el “consejero matrimonial”, si falla el comienzo de la persona en sociedad que es “educada”. El concepto de educar, además, implica en su raíz latina, un proceso dinámico de fuera a dentro y de dentro hacia fuera, que posibilita el asumir la realidad y modificarla. No es pasivo, sino activo en el sentido de activar la humanidad y activar la afectividad, lo cual conlleva dominio de sí y al mismo tiempo, capacidad de dar. En definitiva, ser capaz de amar, siendo amado. Probablemente, partiendo de estas premisas, los fracasos de pareja, puedan ser muchos menos, el daño más llevadero y las personas más felices. Me comentan que también algunos abogados cambiarían de especilidad.

Por cierto, que nadie venga con el chiste de no casarse y constituirse como pareja de hecho, porque esto es un enredo legal, ya que el matrimonio o el constituirse como pareja de hecho, son lo mismo; en el fondo, un contrato entre dos personas lo rubrique un juez, un cura, una inscripción legal o un acuerdo verbal.

Nunca he visto a nadie más feliz que un feliz casado o casada; pero tampoco a nadie tan infeliz que a un infeliz casado o casada. Y en esto de la pareja, no hay medias tintas, o se es feliz o no se es. No vale aquello de “nos llevamos bien”.

jueves, junio 22, 2006

MENTIRAS PREVISTAS

Mentimos casi por necesidad. Aunque no sea necesario. Pero desde pequeño te comienzan a decir: "eso no se dice", por mor de ciertos convencionalismos sociales. Además, para la mayoría, la mentira forma parte de sus vidas de la misma manera que la comida. Es más, estoy convencido que sin la mentira, nuestra forma de vivir y de relacionarnos, sería insufrible, tal y como se nos ha organizado la existencia; socialmente, la verdad está desterrada para intentar que la supervivencia funcione. De tal manera esto es así que hemos inventado algo que se llama "buena educación" que proviene de esa forma habitual hipócrita de vivir. También hay que decir que la "mala educación", es también mentira, porque es tan insufrible que nos aboca a otra mentira referente a comportamientos contrarios, que no alternativos.

Comenzamos mintiendo desde pequeños, de la misma manera que nos habituamos a convivir. Por eso, el niño considera habitual que pueda mentir, lo vive, lo sueña, lo repite. No queda inocencia desde el mismo momento en que se nos reprime decir que odiamos a nuestro padre, que nos quita el don más preciado, la madre. Cuando pasamos al estado contrario, nos imaginamos al dios en figura paterna, para consolarnos de lo poco que somos. Cuando queremos darnos cuenta, la mentira se ha convertido en nuestra sombra.

Pasamos nuestra adolescencia y juventud, preocupados y ocupados en buscar al "alter ego" en figura sexuada, pero nos reprime de tal manera no poder realizar nuestros sueños (eróticos o afectivos), que incluimos la gran mentira de la afectividad, y solo queremos aquello que nos quiere. Los bandazos son estruendosos, pero nos consuela que todos lo hacen. Además es insufrible (nuevamente la frustración) ver cómo nos rechaza la vida. Durante años he comprobado como los lunes son los días más mentirosos de las semanas, en los adolescentes y los jóvenes, porque cuentan sus ilusiones y no sus fracasos.

Y en la madurez inmadura, comprobamos que lo que nuestras ilusiones empujaban, es irrealizable, porque nos hemos creído ya todas las mentiras, y comprobamos que la existencia consiste en con-formarse con lo que la realidad nos deja. Comienza la rueda de hacer que otros se crean las mentiras que hemos construidos. el desfase de lo que hemos querido y a lo que hemos llegado, es tan preocupante que aparecen los primeros síntomas de una esquizofrenia personal, familiar y social tan tremenda que para defendernos, nuestras mentiras comienzan a ser increíbles, solo que ahora, todos están tan preocupados de mantener las suyas que difícilmente alguien nos lo echará en cara.

El periodo mas veraz, comenzará siendo la "tercera edad", pero ya, como diría un anciano y venerable señor que conocí "... pa leches".

Así que, para entretenerme, divertirme y reírme muchísimo, he inventado el juego de mis verdades y mis mentiras, unas me harán reírme de mí mismo y las otras, me ayudarán a comprobar que los que me rodean, en el fondo no van a ser más felices que yo. He decidido que no me mentiré y si puedo, sí, yo también miento, por virtud de esa convivencia, tampoco mentiré a quién esté dispuesto a querer la verdad.

Una última consideración: cuando alguien diga: yo siempre digo la verdad ... decidle de mi parte, que es mentira, como mucho dice lo que se le ocurre, que no tiene nada que ver con lo que piensa y siente, y muchas veces, solo es ... justo lo contrario. Besos, queridos.

martes, mayo 09, 2006

C de Cambio

C de Cambio

“Lanzad una idea y en diez años vendrán los cañones”, no sé quién lo dijo, pero sí sé que me lo repetía mucho un profesor, hablando del tremendo poder de la palabra. Y efectivamente, una idea tarde o temprano se materializa en cañones, es decir, en una revolución, sobre todo cuando es una idea que lleva razón en concretizarse.

Todo esto viene a cuento de una reflexión sobre “V de Vendetta”. Me ha quedado la sensación después de verla, que tras la belleza de la música, de los textos de los clásicos, de las películas que se invocan, subyace una idea, clara, paradigmática y que creo recordar se ha planteado ya: el parlamentarismo, tal como lo conocemos, no tiene visos de ser la solución de los problemas que plantea hoy el mundo. Esta democracia occidental con sus formalidades legales, no tiene futuro. Y no lo tiene, porque no responde suficientemente a lo que se desea de una forma de organización social muy exigente y al mismo tiempo, definitivamente obsoleta. No ha sido mala, pero hay que inventar … Que nadie además se escandalice, ni se ponga las manos en la cabeza, ha habido muchas formas de convivencia que han acabado su época y se han transformado en otras, con cañones la mayoría de las veces, a ver si hemos aprendido. Hay un ejemplo claro del declive del modelo: tememos al estado. Es omnipresente, nos vigila, nos acecha, sabe nuestros movimientos, sabe si compramos qué compramos; nos inscribe, nos maneja, nos arrolla con su maquinaria en el ara del llamado “bien social”. Al lado, grandes complejos económicos y comerciales aprovechan la consabida inercia para hacer lo mismo con complicados mecanismos informáticos. O sea, cuando quieran, estamos en sus manos.

Y por eso, el individuo, desasistido, tiende a dejarse llevar por la marea; opina la consabida “verdad políticamente correcta”, porque salirse de ella le convierte a uno en un a-social, en un personaje si no directamente delincuente, al menos, fuera de la norma o el canon, lo que se diría legalmente, o en lenguaje popular, un extra-vagante.

Pues quiero reivindicar mi extravagancia. Mi asociabilidad “oficial”, a cambio de un regenerado bien que se llama libertad; ese bien del que se habla tanto y ya sabemos la ley no escrita que cuando se habla mucho de algo, es porque no se tiene como habitual. Algo hay que cambiar.

Como no soy de esos sesudos que saben dar con el “quid” de la cuestión, me callo no sea que dé “palos de ciego” que hagan más daño que bien. Pero algo hay que inventar. Se nos caduca el modelo.

lunes, abril 03, 2006

EL SECRETO DE LA VIDA

The secret of life is to have a task, something you devote your entire life to, something you bring everything to, every minute of the day for the rest of your life. And the most important thing is, it must be something you cannot possibly do.
(Más o menos, según el Gtrans: El secreto de la vida es tener una tarea, algo que usted dedica su vida entera a eso, algo que usted trae a cada minuto del día para el resto de su vida. Y la cosa más importante es, que debe ser algo que usted no puede hacer posiblemente.)

La cita es de Henry Moore, un escultor inglés. Y no lo entiendo. Aunque lo comprendo. Si el secreto de la vida es algo que se persigue, que te acosa, que te dirige y que nunca consigues, la vida es un engaño, una especie de caverna platónica, que he leído por ahí, y que tiene mucho de desdeñar las cosas diarias y cotidianas, como poco importantes. Más o menos, viene a decirnos que no se preocupe nadie de otra cosa, que no sea “eso”. Desdeñemos, pues, la cervecita del domingo, el paseo con la familia o los amigos, el libro que no hable de él o de cómo conseguirlo, el partidito de una final europea del Madrid (qué lejos queda), un bocata de choricito o una tabla de ibérico … en fin, todo eso que nos (al menos me) hace más feliz que una idea, por muy importante que sea. O más importante aún que el propio dinero, o una gota de poder , o …

Henry Moore, cuyas esculturas si llaman mucho la atención y eso a pesar de ser abstractas, no tiene mucho predicamento en esto, lo siento. Pero entonces, ¿en qué consiste esto del “secreto de la vida”? No lo sé; bueno, puedo intuirlo. Desde que tengo uso de razón, creo que llevo buscándolo, o al menos, desde que me di cuenta que la vida se escapa y no sé por dónde cogerla. Me enteré, gracias a Dios a tiempo, que no se puede coger, que es ella la que te tiene, la que te contiene, la que te ofrece, la que te cuenta, la que te felicita y en definitiva, por no seguir con la retahíla, ella es el secreto. Vivir. El cómo, tiene relativa importancia en la medida en que seas protagonista de ella, en la medida en que te libere de la angustia de que se acaba, porque ese día se rendirá a tus pies, para decirte que has logrado lo mejor de todo: conocerla. Y para ello, que me perdone el escultor, la cervecita del domingo y el periódico, por ejemplo, pueden ser muy importantes.

El Secreto de la Vida, pues, no es tan secreto, solo es una actitud. Consiste en un simple sentido por las cosas, grandes o pequeñas, las que parecen importantes, las que no lo son, o las que sí. Todo forma parte de este gran secreto, en la medida que cada día uno se sorprenda contento de lo que ha vivido. Más o menos en dormir a gusto con la almohada, esté cubierta de seda, de algodón o de simple saco … o no exista.

A partir de ese momento, el secreto de la vida, no es mas que vivirla, beberla, gustarla, saborear cada minuto de ella, en sufrimiento o en alegría, en salud o en enfermedad, sabiendo que nos hace y la hacemos, la criamos y nos crea. Nos saluda efusivamente cuando venimos a ella y nos despide como el amigo que sabe que volveremos a vernos, felices del reencuentro.

Eso sí, si paramos en la búsqueda, moriremos. Nos abandonará, como se abandonan los novios aburridos de no recibir caso del otro, o de la otra.

sábado, marzo 04, 2006

BIOETICA

Corría el año 1984, cuando comencé a leer cosas sobre Bioética, en las que se avisaba ya en ese año, que la clonación humana no estaba lejos.. La Revista Communio, dedicaba uno de sus números a tratar de Biología y Moral, temas que hoy es normal plantearse, sobre todo, cuando los políticos, incuso los que dicen no estar de acuerdo, nos han plantado una ley, muy pero que muy discutible desde el punto de vista ético. No sé hasta qué punto los científicos han tenido que ver en este tema; lo que sí tengo claro es que es una decisión muy arriesgada cara al futuro.
Se comienzan a conocer términos como eugénesis, mucho más profundo que el de eutanasia, que tan bien nos han vendido desde distintos ámbitos y que abre (mejor, cierra) puertas al hombre, que posiblemente, tarde o temprano harán que cambien conceptos e ideas. Más tarde, o más temprano, también, cambiarán la praxis.
Lo preocupante es hasta qué punto se abandona el concepto de individualidad del ser humano, animado y espiritualizado (en sentido de inteligencia y afecto, no religioso), para pasar a un concepto del individuo como número, artefacto mecánico y sin previsión de otra cosa que no sea consumir y obedecer. O sea, 1984 de Orwell, llevado a la práctica.
Probablemente esto sea difícil de entender en nuestro mundo de relaciones pequeñas, familiares, de boca a boca, donde nos conocemos y reconocemos. Pero piense en la cantidad de números que usted tiene que retener porque lo identifican y aportan a muchos organismos oficiales y no, datos increíbles sobre su persona. Pues eso va a pasar, está pasando con el ser humano. Y que no nos vengan con el cuento de la salud, de nuestro bienestar y de otras milongas que cualquier boca-suelta larga para conseguir poder, dinero u otro interés, siempre espurio. El manejo biológico de los seres humanos, no tiene mayor interés que el dinero. Lo disfrazan de falsa piedad, pero es dinero y poder. Algún imbécil lo hace por curiosidad, pero ya dijo un famoso ministro, aquello de “los experimentos en casa y con gaseosa”. De tal manera es escandaloso, que cuando a la ministra de sanidad le comentaron algo de los estudios sobre células madres, que se estaban realizando con cordones umbilicales procedentes de partos (material que es inservible si no es para este estudio) en un instituto valenciano, ella ponía cara y voz de asco ... Pero preparaba una ley en la que se manejan embriones, luego fetos y luego partes de seres humanos. No es una invención. Si digo partes, es porque no se tratará al ser humano como un fin en sí mismo, sino como un ser “para ...” que nos sirva, o sirva a alguien. Y eso por cojones, porque no pueden elegir. No hay voluntad. Más todavía, se niega la voluntad, la libertad.
Decía un pensador, “dame ideas que a los diez años vendrán los cañones”. Pues eso, la idea (la ley), teñida de buena voluntad y piedad, dará pasos a la práctica más antihumana que el hombre haya realizado nunca jamás. Pero el hombre terminará pagándolo, porque tal como se dice en la película Parque Jurásico, “la vida siempre se abre camino”, y no se cómo no hemos aprendido todavía lo jodido y lo peligroso que es molestar a la naturaleza.
Tampoco es futuro ya. Es hoy. No sé en qué medida me afectará, pero lo hará en aquellos que vienen tras nosotros y no creo que valga la táctica del avestruz. No sé hasta que punto se ha iniciado siquiera un mínimo debate social. Ni siquiera se ha informado convenientemente del alcance de la ley. Probablemente, esta sea la primera información que usted tiene de la Ley de Reproducción Humana Asistida. Solo uno de nuestros representantes votó en contra, Eugenio Nasarre. Lo pongo por ser el único nada políticamente correcto y sí consecuente consigo.